Vivimos en una época fascinante, eso es indudable.

Tenemos más información que nunca, avances que hace apenas unas décadas eran impensables, acceso inmediato a casi cualquier contenido, herramientas que nos facilitan la vida y nos conectan con el mundo.

Y, sin embargo, parece que cada vez es más fácil desconectarnos de lo que sentimos y necesitamos.

Con la velocidad a la que nos movemos, la exigencia constante y esa sensación de que “si paras, te quedas atrás”, hemos aprendido a funcionar en modo automático. Nos levantamos, trabajamos, resolvemos, reaccionamos… pero pocas veces nos detenemos a sentir. A escucharnos. A estar.

En un mundo tan lleno de estímulos, la atención se dispersa, el cuerpo se tensa y la mente se llena de ruido. Y es ahí donde empezamos a perder el contacto más importante de todos: el contacto con nosotros mismos. Y, desde esa desconexión interior, no es fácil conectar con los demás.

Acabo de terminar mi formación como “Experta en Mindfulness y Bienestar Emocional”, y si algo me ha reafirmado esta formación, es que la atención plena no es un ejercicio aislado ni una técnica puntual. Es una forma de volver a casa. Una manera de ejercitar nuestra presencia y nuestra calma interior en medio de tanta prisa.

El Mindfulness nos recuerda que vivir no es correr, no es llegar a ningún lugar. Vivir es estar.

Y sé lo difícil que puede ser empezar… y lo profundamente transformador que es continuar.

Yo empecé a meditar hace unos 15 años y, al principio, me generaba mucha ansiedad la idea de quedarme ahí sentada, quieta, sin hacer nada, con la sensación de que estaba “perdiendo el tiempo” mientras tenía mil cosas que hacer. “¿De qué me sirve esto? ¿Cómo me va a ayudar parar si lo que necesito es llegar a todo?”

Pero, curiosamente, fue justo en esa incomodidad donde empezó a ocurrir algo importante, justo ahí empecé a escuchar una vocecita, esa que no viene de la cabeza, sino de las tripas, que me decía: “Quédate. Esto te va a ayudar. Ya te está ayudando.”

Y tenía razón. Ese fue el inicio de una relación más amable conmigo misma, el comienzo de una mayor presencia, el principio de mi bienestar emocional, de confiar más en mis tripas y dudar más de lo que me dice mi cabeza.

El Mindfulness nos permite hacer algo que a veces olvidamos: vivir el momento presente con conciencia, con curiosidad y sin juicio, escuchar nuestro cuerpo antes de que grite, reconocer nuestras emociones antes de que nos arrastren, detener el piloto automático que consume energía y bienestar, recuperar la capacidad de disfrutar lo cotidiano, relacionarnos de forma más auténtica.

En un mundo que nos pide velocidad, productividad y multitarea, detenernos parece un acto raro. Pero en realidad es un acto de valentía.

El Mindfulness nos permite recuperar nuestra capacidad de estar presentes, de sentir, de conectar, de elegir, de vivir…  porque cuando volvemos a nosotros, todo se recoloca.

Y quizás, en este mundo cambiante y acelerado, esta sea la revolución más necesaria.

Muchos de nosotros vivimos en un estado de incertidumbre constante. No podemos regresar a nuestros mundos pre-pandémicos y, al mismo tiempo, aún no se sabe qué tipo de transición estamos haciendo.
Y detrás de esto, crecientes tensiones políticas, la cadena de abastecimiento, crecientes divisiones sociales, disparidad económica y la amenaza del calentamiento global, sin mencionar la preocupación por lo que podamos dejar para las generaciones futuras.
Y, sin embargo, necesitamos adaptar y remodelar nuestras vidas, nuestras comunidades y nuestras organizaciones. Con un pie en el acelerador y el otro en el freno, todo ello nos lleva a preguntarnos:¿Cómo movilizamos el nivel adecuado de energía sabiendo que la luz puede cambiar a verde o roja en cualquier momento?
¿Dónde encontramos la pasión para sostenernos mientras intentamos descubrir un propósito renovado en medio de tal inestabilidad social y una oportunidad extraordinaria para el cambio? ¿Y cómo afecta esto la forma en que asumimos nuestra autoridad? ¿O a nuestros roles como líderes y seguidores?
¿O a las organizaciones y la sociedad de la que formamos parte?
Os invitamos a uniros a nosotros a este programa sobre relaciones grupales, donde crearemos un espacio para explorar estas y otras preguntas. La conferencia es un evento de aprendizaje experiencial que brinda una oportunidad única para estudiar el propio comportamiento tal como ocurre en tiempo real, experimentar y reflexionar, y probar nuevas formas de ser y actuar en un entorno alejado de la vida cotidiana.
Los participantes y el staff forman una organización temporal, asumen una variedad de roles y examinan el ejercicio de la autoridad y el surgimiento del liderazgo en relación con la pasión y el propósito, junto con las dinámicas inconscientes que se desarrollan. Los conocimientos adquiridos con este tipo de aprendizaje directo pueden ser poderosos y duraderos.

Más info e inscripciones: https://faeem.es/pasion-y-proposito-autoridad-y-liderazgo-en-el-nuevo-contesto-empresarial/

Ni las finanzas. Ni la estrategia. Ni la tecnología. El trabajo en equipo es la ventaja competitiva por excelencia, al ser tan poderosa y tan infrecuente.
Patrick Lencioni

En un equipo, los conflictos son inevitables… de hecho para lograr soluciones sinérgicas se necesita una variedad de ideas y aproximaciones, y éstos son los ingredientes para el conflicto
Susan Gerke

Este es el mejor programa para aprender a desarrollar equipos sin que el conflicto sea la norma y conseguir grandes resultados.
Un equipo necesita primero establecer sus normas, sus pautas y sus objetivos, pero al mismo tiempo limar las relaciones y entender las diferencias relacionales en el mismo, para posteriormente centrar a sus miembros en sus retos y logros personales y grupales.

La mayoría de las veces nos centramos en el desarrollo individual cuando realmente lo primero es sentirnos a gusto en un equipo para después desarrollar todo nuestro potencial.

Este innovador programa de Coaching de equipos está diseñado con el fin de que aquellas personas que trabajan con equipos puedan desarrollar las habilidades y competencias necesarias para trabajar eficazmente a dos niveles esenciales:

  • Por un lado, la parte más estructural del equipo, ¿Quiénes somos? ¿Qué objetivos tenemos? ¿Cuáles son nuestras normas de funcionamiento? Etc…
  • Por otra parte, a trabajar las dinámicas emocionales que hacen que se generen funcionamientos irracionales, procesos que se generan “por debajo de la superficie” y que hacen que la efectividad del equipo sea mas baja de lo deseado.

Toda la información en: https://faeem.es/coaching-de-equipos-colaboracion-sinergia-y-compromiso/